Ya no estás en la edad de quedarte con las ganas

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Horas estudiando, meses sin salir, días eternos sufriendo por amores inalcanzables, noches en vela…

Siempre con un “no hagas” y ahora “haz” con un “esto está bien” y lo demás mal…

Piensa en ti: ¿Cuántas veces has oído estas palabras? Te suena este discurso, estoy SEGURA

Nacemos con una misión: hemos llegado al mundo para cubrir algo, siempre es así. Somos un deseo de nuestros padres, e incluso en algunas ocasiones, podemos incluso hasta llegar a ser “su error”.

Desde el primer momento la cosa se complica: vamos a la guardería, se espera que sepamos leer antes que los demás, que seamos buenos compañeros, trabajemos en equipo, cumplamos reglas, nos sentemos bien, comamos sólidos cuando toca y aprendamos a peinarnos en el mismo momento que la media.

Carreras escolares que comienzan a los 3 años y terminan (con suerte) a los 23, entrevistas de trabajo, selecciones, pruebas para másters, post grados, exámenes de idiomas, rendir en el trabajo, tener un buen sueldo, aprender a conducir….

Y todo esto con esa voz de la conciencia que todos guardamos en algún baúl de nuestras almas… esa que nos dice “lo que tiene que ser”, a lo que hay que renunciar, lo políticamente correcto y lo que no les gusta a los demás…

Como ya planteaba Piaget: la conciencia de los niños está compuesta por las voces de los adultos que lo rodean; y así vamos creciendo

Seamos serios, se trata de nuestras vidas: llega un momento que NO ESTAMOS EN LA EDAD DE QUEDARNOS CON LAS GANAS; y es que mientras cumplías lo que tocaba, renunciaste a cientos de cosas, experiencias, sensaciones… mientras estudiabas no salías, mientras obedecías no seguías tus instintos.

Todos los seres humanos nacemos completos y llenos de recursos. Llegamos al mundo sól@s, ¿has pensado por qué? Hemos nacido sin un apéndice en forma de persona porque no lo necesitamos.

¿Cuántos tiempo vas a vivir excusándote en tus NO PUEDO para no aceptar que ESTÁS SOL@ Y TIENES GANAS? ¿De qué? Eso sólo lo sabes tú… pero no hay mayor respeto hacia un@ mismo que el de darse permiso de hacer lo que verdaderamente quieres.

¿Cómo? Anota estas reglas:

PASA TIEMPO SOL@.  Es la única manera de escucharte. Fuera siempre hay ruido. Tienes el hábito de complacer de “querer ser” de cumplir… No sólo te pasaba con papá y mamá, también con tus jefes y por supuesto con tu pareja. No creas que tus amigos están libres de expectativas: también cumples o deseas cumplir funciones para ell@s. Abre bien tus ojos, oye con toda la atención que puedas, toma apuntes si lo necesitas pero: HAZLO CONTIGO MISM@, hacia adentro.
VIVE. Parece una obviedad: ”vive, bla, bla, bla… “ Pero, ¿te has planteado cuántos días has gastado y cuántos días realmente has VIVIDO? Vivir es amanecer cada día con la ilusión de comenzar una nueva aventura. Arriesga, y sobre todo SIENTE, sin emoción absolutamente nada de lo que hagas tendrá sentido. No lo permitas, de lo único de lo que todos estamos seguros es de que vamos a morir. VIVE.
DESAPÉGATE. Piensa en cuántas cosas tienes que no necesitas, cuánto de ti hay en esas cosas, y de qué manera lo externo, lo material, los objetos: te dominan. Tus objetos NO TE DEFINEN. Seguramente tendrás muchas cosas que quieres pero ¿quieres todas las que tienes?
Y de repente, en tus silencios, a solas con tu conciencia, buscando en tus miserias encontrarás la mayor fuente de sabiduría y amor que hayas podido imaginar jamás: se llama autoestima. Cuando esta gran desconocida y tú os conozcáis os abrazaréis tan fuerte que jamás VOLVERÉIS A QUEDAROS CON LAS GANAS.