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Que se entere el mundo de que TENGO MIEDO

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  • Categoría de la entrada:Reflexiones

Nací mujer, no lo elegí, no lo eligió nadie; aunque hoy sé que lo elegiría si en mi mano estuviera.

Desde muy pequeña comenzaron los fantasmas, por los pasillos, en las escaleras, al salir de clase o al caminar hacia el colegio. Las sombras, sólo las sombras ya daban MIEDO.

Iba a clase, como las demás, como los demás… estudiaba, como las demás, como los demás… pero siempre con el miedo como las demás de que los demás nos levantaran la falda.

Los profesores lo sabían, los padres también pero ERAN JUEGOS DE NIÑOS. Sí, lo habían definido perfectamente de NIÑOS. No sé cuando se convirtió en algo divertido para nosotras.

Lo peor que nos podía pasar era desarrollar, tener «tetas» ya era un grave problema, no por lo que suponía en nuestros cuerpos, en nuestras mentes… no siquiera por el dolor físico que a veces se siente cuando estás creciendo. El problema empezaba cuando sabías que TE LAS IBAN A TOCAR.

No tendría sentido explicar cuántos episodios exhibiconistas he vivido, o en cuantas ocasiones alguien me ha tocado el culo, me ha dicho que quería morderme o me ha faltado al respeto por no querer darle mi teléfono. No , no tendría sentido porque nadie se escandalizaría; no, lo haría porque NOS HEMOS ACOSTUMBRADO A VIVIR ASÍ.

No hay un día, un sólo día en el que suba a un ascensor acompañada de un hombre y me sienta absolutamente vulnerable, en el que entre en un parking público o cruce una calle oscura y sienta que en cualquier momento y sólo por antojo, por azar, por suerte… a alguien se le vaya a ocurrir utilizar mi cuerpo para lo que le plazca.

Tenemos miedo, tenemos mucho miedo, pero es un miedo continuo, está en nuestras consciencias. Vivimos con él, nuestras madres viven con él, nuestros novios, nuestros padres, nuestros maridos, nuestros amigos… Es un miedo colectivo, tan natural que YA NO DA MIEDO.

El hombre, sensible, cuidadoso, amable, feminista o incluso terapeuta; el hombre, generoso, honesto, bueno, cariñoso, protector, afectivo; el hombre, sea como sea, actúe como sea jamás podrá llegar a sentir que sólo por nacer mujer ya SIEMPRE estará expuesto. Es obvio que en la vida se corren riesgos, está claro, que todos podemos sufrir robos, accidentes, peleas… podemos ser atracados o insultados. Pero ademas de todo eso, la mujer pasará su vida EVITANDO SER VIOLADA.

Que se entere el mundo de que ser mujer da miedo solo por ser mujer. Que se entere el mundo de que NECESITAMOS EMPATÍA.