El monopolio de la opinión: «las personas atractivas no pueden ser libres»

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Ya llevaba tiempo dándole vueltas a un nuevo post, y en ésta ocasión Inés Ballester, en el programa «Amigas y conocidas» me da pie a escribirlo con más ganas tras acusar a Ana Guerra de «Crear complejos en las adolescente» por salir en bikini en sus redes.

Venimos de la  era de los complejos, es más, estamos atravesándola.

Existen graves enfermedades como la Anorexia o la Bulimia, que aún hoy se siguen produciendo y que han sido y son consecuencia de graves problemas de Autoestima de muchas personas ( la mayoría mujeres) a las que se les suma la extremada delgadez del modelo social.

Además llevamos décadas apostando desde la Salud Mental y otras áreas profesionales por la ACEPTACIÓN y el COMPROMISO de quiénes y cómo somos.

La eliminación de etiquetas, el trabajo en autoestima, autocreencia, valores. El respeto por el propio cuerpo y el ajeno.

Estamos en tiempos en los que afortunadamente comienza a verse un discreto pero constante y creciente interés global por la naturalidad, romper con estereotipos, ser uno o una misma, y en definitiva acercarnos más a quienes somos y no a lo que parecemos. 

Hay incluso modelos «en positivo» de personajes públicos que apelan a la belleza personal como algo propio y deciden aparecer  en redes sociales, eventos e incluso como estilo de vida siguiendo el «no make up» como la cantante internacional Alicia Keys , y otras que no tienen problema en coger peso y además sentirse orgullosas por ello, como la presentadora española Tania Llasera.

Ahora bien, tengo la sensación de que ahora : la persona atractiva está obligada a no hablar, a no opinar y en definitiva a no sentirse feliz porque «ya lo tiene fácil». A no ser libre de mostrarse. 

Mujeres fuertemente acomplejadas porque «son guapas», personas que por sentirse carentes de atractivo machacan al que creen que lo tiene: repito «SENTIRSE» y «CREEN»; e insisto en que «repito» porque estoy convencida de que es una frase que podría en sí crear polémica. No estoy haciendo un juicio propio, sino parafraseando a quienes juzgan «al más bello».

Está llegando un punto en el que se está penalizando a quiénes se cuidan, a quienes tienen la «suerte» de tener un aspecto agradable y a quiénes trabajan de una forma saludable para cuidar su cuerpo porque sencillamente LES PERTENECE.

Si eres una persona atractiva tienes terminantemente prohibido hablar de complejos porque alguien que siente que no lo es decide que tu opinión no sirve. Las adolescentes y los adolescentes me comentan cosas como: «no presenté el trabajo porque no quería destacar», «¿he de dejarme crecer el  vello de las axilas para ser más aceptada en el instituto?», » se meten conmigo porque soy ´la guapa´»…

Está bien que el modelo haya cambiado, que los cánones de belleza ya no sean tan rígidos y que hayamos flexibilizado de alguna manera el modelo alejándonos de la casi androginia de las pasarelas para dar paso a los cuerpos sanos.  Que vayamos evolucionando, miremos a las personas más allá de su físico y todos y todas seamos más conscientes de que hemos de mirar más allá. Pero en ésta tolerancia también caben las personas atractivas. Lapidar al que destaca no es buena opción cuando se trata de la sociedad.

Si estás en el lado de quién juzga, puedes reflexionar sobre:

  • Cuántas horas y esfuerzo dedica la otra persona a su propio cuidado. Y por qué su tiempo es menos valioso si lo dedica a ésto que el de otras personas que eligen hacer lo contrario
  • Cómo puede sentirse alguien que es fuertemente castigado sólo por tener una serie de características físicas. Tal vez esto te ayude a entender que :

    ser demasiado de algo puede resultar tan hiriente como ser muy poco de lo mismo. 

  • Qué hay más allá de su físico. Si apelamos a los argumentos clásicos: buscar más allá, ver el alma de otra persona, no discriminar el sobrepeso o la falta de atractivo «socialmente consensuado», podemos usarlo también en este sentido. Las personas atractivas pueden tener muchas cosas que contar. Desde el prejuicio es difícil que venzas la barrera. No siempre ayuda en el plano de las relaciones sociales ser atractivo o atractiva y en demasiados puestos de trabajo supone incluso un problema.

Si estás en el lado de quién es juzgado, puedes reflexionar sobre:

  • Cuánto pones de tu parte en que los demás acompañen tu camino. Es decir, a veces detrás de «me tienen envidia» ( sea real o subjetiva») se esconde una falta de habilidad para «atravesar más allá». Los escudos no son buenos ni para ti ni para los demás, puedes empatizar con que tras cada actitud que te hiere puede haber una emoción no resuelta. Esto no quiere decir que lo justifiques, pero tal vez desde la empatía, puedas comprender que no sabe hacerlo de otro modo. Cuando la relación con nosotros y nosotras mismas no es sana tendemos a depositar nuestras carencias en las otras personas.
  • Cuánta energía gastas en justificarte. No tienes la culpa de ser así, ni para lo bueno ni para lo malo y si además eliges una vida sana, te gusta el deporte y no haces mal a nadie ¿ que sentido tiene pedir perdón por ello?
  • En cuántas cosas has dejado de destacar por no ser «más que». No tiene sentido que escondas una cualidad, sea intelectual o física. Ni por tu pareja, ni por tus amigos, ni por nadie más.

En definitiva quiero lanzar una llamada a la reflexión, tengo la sensación día tras día, observando las redes, en las sesiones, en los periódicos, en las noticias de que : nos estamos yendo demasiado a los extremos. En este caso el «vive y deja vivir» puede ser un buen eslogan o mejor, como lo canta El Kanka:

«Ay, que lo viene necesitando

Ay, una vida suya y de nadie más

Ay, que lo viene necesitando

Y así no se fija tanto

En la vida de los demás»

 

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Sabemos que se puede, sabemos que es cuestión de intención, sabemos que hay que conectar con los recursos y continuar avanzando, pero … también sabemos que es difícil.

Desde Cristina Muñoz Positivate : Psicoterapeuta homologada Sanitaria, Coach Ejecutivo y Personal y  Formadora experimentada en Potenciación de Recursos Personales, existen muchas formas de acompañarte a que construyas tu propia hoja de ruta. Porque el difícil no es sinónimo de imposible.