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Deja a la niña SER niña.

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Siéntate. Pero siéntate DE VERDAD.

Siéntate con toda la conciencia que puedas, siente que en esta ocasión, te vas a sentar para sentarte y no para comer , o para leer o para descansar. Sólo lo vas a hacer por ti.

Cierra los ojos, pero ciérralos de verdad, con consciencia. No lo hagas para escapar, para no ver o para recordar. Cierra los ojos para ti. Sólo para estar a solas contigo.

Respira, respira tan hondo que llegues a sentir presión dentro, mete tanto aire en tu cuerpo que sientas que hasta ahí tanto oxígeno nunca había llegado. Ensancha tus pulmones, inhala todo lo que hay a tu alrededor. No respires porque debes hacerlo o porque has de sobrevivir, respira PARA ti. Sólo para ti.

Y ahora IMAGÍNATE. Imagina tus manos, los dedos de tus pies, tu piel, tu pelo. Imagina tus piernas, tus brazos… Imagínalo cuando tan sólo tenías 7 , 8 años… Mírate : ERES TÚ

Date permiso para sentir, para vivir, para tocar… date permiso para viajar a esos lugares que dejaste de ver, a esos momentos que perduran en tu alma, y pregúntate ¿ QUE TE HABRÍA HECHO FALTA?

Tal vez una muñeca, un abrazo, quizá cariño, protección. Un par de tardes en la playa, o una mejor amiga. Quizá un padre más presente o una madre menos ocupada. Una sonrisa por parte de tu abuela o haber podido decirle adiós. Tardes libres o jardines llenos de sol, quizá chocolate, o alguna aventura imaginaria…

Y ahora mira a tu hija, a tu sobrina a tu alumna. Mírala y siente que ella necesita lo mismo.

Deja a la niña ser niña.

Déjala correr e ir sucia a un restaurante porque se le ha caído la pelota debajo de un coche mientras corría tras ella; déjala andar descalza por la casa , o llevar los calcetines de distinto color; déjala dormir y comer con los dedos; déjala ser libre, y disfrazarse, y mirarse al espejo sin tener que peinarse…

Déjala porque mañana llevará vestidos tan ajustados que no habrá manchas ni coches ni pelotas tras las que correr. Déjala ir descalza porque pronto llevará zapatos que le hagan heridas en los pies y los soportará; déjala porque llegará un día en que cuando coma lo único que le importará es no mancharse los dientes de carmín, pedir lo que menos engorde de la carta o estar atenta por si ha dicho algo inoportuno en la mesa; déjala porque pasará los días convirtiendo su pelo en lo contrario de lo que hoy es, querrá ser rubia si es morena, o morena si es rubia, o llevar el pelo liso si sus rizos le caen en la cara o rizado si lo tiene tan liso que le acaricia las mejillas…. además madrugará para ocuparse de todo esto.

Y sobre todo DÉJALA, porque tal vez si la dejas mañana no aceptará como normal todo esto, porque al fin alguien se habrá ocupado de enseñarle que ES ÚNICA.

Tu niña no es tu miniproyecto perfecto ni es todo lo que tu no fuiste ni será todo lo que tu quisiste ser y no pudiste. No es tus reglas ni tus metas por cumplir, no es tus sueños ni tus frustraciones, no es tus exigencias ni tus tensiones. Tu niña es sólo una niña, y tú  TAMBIÉN tenías derecho a serlo.


 

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Dejar crecer a los niños es lo más importante para su autoestima, para el amor por sí mismos. Sabemos que es complejo dejar de verse influidos por las exigencias externas, elegir siempre las opciones más adecuadas o ser coherentes en nuestras decisiones;  pero también sabemos que se puede, sabemos que es cuestión de intención, y  sabemos que hay que conectar con los recursos y continuar avanzando.

Desde Cristina Muñoz Positivate ®: Psicoterapeuta homologada Sanitaria, Coach Ejecutivo y Personal y  Trainer experimentada en Potenciación de Recursos Personales, existen muchas formas de acompañarte a que construyas la salida, TU SALIDA.

Cree en ti, crea lo que quieras, crece hasta donde tú elijas.