¿Atascado en tu relación? De tu ático a mi choza: Construyendo el amor

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A M O R. Muchos nos hemos preguntado y estudiamos sobre el amor: ¿qué es?, ¿química? , ¿física? , ¿un poco de todo, o un mucho de nada?

Tal vez, casi siempre nos preguntamos acerca del enamoramiento: reacciones, pasión, sexo, piel, caricias, aromas, pupilas, dedos, suspiros, antojos, ganas, fe… Es todo un encadenamiento de montañas rusas internas que nos mantienen en un estado de euforia casi cada día, casi a todas horas… absorbidos.

Pero ¿y el amor?

El amor es otra cosa, el amor es renuncia, es compromiso, es entrega y es entender que, sencillamente EL OTRO NO ERES TÚ, Y TÚ NO ERES EL OTRO. No hay propiedad, si no pertenencia : no soy tuyo y tu mío, ambos pertenecemos a algo más grande que nosotros, ese, ese es NUESTRO AMOR.

Hay mil formas de expresarlo, de ser pedagógicos, de instrumentalizarlo… pero sin duda, una de las que más uso en sesión son mis metáforas, y para ello, no se me ocurre otra más apropiada que :»El ático y la Choza».

 

 

Fondox.net_choza-tradicional-de-paja_2560x1600 (1)Llevas toda la vida viviendo en una choza, una con el techo de paja, rodeado de animales, con los ladrillos vistos… apenas con electrodomésticos y con un bonito huerto. Eres feliz aquí. Nada ni nadie te hace cuestionar el valor de tu choza: tus padres, tus hermanos, tus amigos… todos son felices junto a ti en la choza. Los mejores años de tu vida han estado aquí. Los amaneceres con los gallos cantando, el olor… Es tu hogar, y ya de algún modo HABITA DENTRO DE TI.

 

Te enamoras, te enamoras químicamente o como quiera que sea de un ser especial. No importa si mucho o poco, pero PARA TÍ es muy especial. Del enamoramiento comienzas a pasar al amor, sientes que nada puede separaros.

san-francisco-buildings-skyscrapers-bw-black-white-wallpaper-216602Tu amor vive en un ático, se crió en una zona céntrica en lo que a él le parece un precioso edifico gris con un pequeño balcón en el que recuerda sus meriendas con el vecino de abajo. El tráfico, el ruido la polución… Hasta el vecino de arriba que llega de trabajar a las 22.00 es un soniquete familiar para él. El ascensor fue durante años la mejor aventura del día: eso y las carreras por darle al botón hasta el garaje con su hermana pequeña. El microondas es una extensión de su cuerpo, y la «play» fue sus mejores juegos de calle.

 

Al principio, fue vibrante: los fines de semana en el ático son fascinantes y los atardeceres en tu choza inmensamente románticos. Te resulta divertido montar en ascensor y a tu amor oír a los gallos cantar…

Pero poco a poco, muy poco a poco: el ascensor te ahoga y tu amor detesta el olor a tierra mojada; el microondas no hace la cena como a ti te gusta, y calentar la leche en un cazo supone un tiempo precioso que tu amor NO PUEDE PERDER.

Ya no es divertido, ya no. Lo intentas, lo intenta: pero no funciona. Ni tu choza es moderna ni su ático cómodo. Todo se derrumba: ¿no somos tal para cuál? ¿ es que acaso mis vibraciones, mis pupilas, mi piel me mienten y mis razones me dicen la verdad? No. Es sólo que no puedes obligarlo a vivir en una choza ni tu amor a ti a coexistir con la polución.

Si hay AMOR, si hay fuerzas puestas en esa hermosa pertenencia en la que no hay huidas ni exigencias, si hay voluntad e intenciones, encontraréis la solución, que tal vez se parezca a buscar una bonita casita adosada en una zona cercana a la ciudad donde haya un pequeño patio en el que poder tener tu propio jardín, o mejor: DIBUJARLA JUNTOS. Tus animales y su microondas, sólo entonces, serán la mejor de las decoraciones.

 

No eres tus ideas, no eres tus creencias, no eres lo aprendido, ni lo que crees que eres: solo eres un ser humano. Si te aferras a lo que piensas, al bien y el mal, a lo que «debe o no » ser, jamás pasarás del enamoramiento al amor verdadero. Se trata de buscar ese espacio común donde caben tus costumbres, mis manías y nuestras pasiones. Después de todo: te enamoraste de aquél que vivía en la choza y aquél, de quien vivía en el ático.

Salir corriendo hacia tu choza sólo te hará sentir más seguro, más feliz EN LO QUE CONOCES, pero cruzar la carretera y subir al ático en ascensor puede convertirse en LA MEJOR AVENTURA DE TU VIDA. ¿Te la vas a perder?

 

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¿Estas seguro de que el otro no es lo que tú quieres? Te dejo el cuento de Jorge Bucay «Solo por amor». Si algo se te remueve… tal vez sea el momento de moverte.

 

Camino por mi camino.
Mi camino es una ruta con un sólo carril, el mío.
A mi izquierda un muro eterno, separa mi camino del camino de alguien que transita a mi lado, del otro lado del muro. De vez en cuando en ese muro hay un agujero, una ventana, una hendidura…y puedo mirar hacia el camino de mi vecino o vecina. Un día mientras camino, creo ver, del otro lado del muro, una figura que pasa a mi ritmo, en mi misma dirección. Miro esa figura: es una mujer, es hermosa.Ella también me vé, me mira. La vuelvo a mirar. Le sonrío y …me sonríe.
Un momento después ella sigue andando su camino y yo apuro la marcha porque espero ansiosamente la próxima oportunidad de cruzarme con esa mujer.
En la próxima ventana me detengo un minuto. Cuando ella llega nos miramos a través de la ventana. Parece tan encantada conmigo como yo con ella. Le digo por señas lo mucho que ella me agrada. Me contesta con señas. No sé si significan lo mismo que las mias, pero intuyo que ella entiende lo que quiero decirle.
Siento que me quedaría un largo rato mirándola y dejándome mirar, pero sé que mi camino continúa… Me digo que más adelante en el camino habrá seguramente una puerta y quizás pueda yo cruzar a encontrarme con ella.
Nada dá más certeza que el deseo, así que me apuro a encontrar la puerta que imagino.
Empiezo a correr con la vista clavada en el muro. Un poco más adelante la puerta aparece. Allí está del otro lado, mi ahora deseada y amada compañera, esperando, esperándome. Le hago un gesto, ella me devuelve un beso en el aire. Me hace una seña como llamándome, es todo lo que necesito. Emprendo contra la puerta para reunirme con ella, de su lado del muro.
La puerta es muy estrecha, paso una mano, paso el hombro, hundo un poco la panza, me retuerzo un poquito sobre mí mismo, casi consigo pasar mi cabeza pero mi oreja derecha se queda trabada. Empujo. No hay caso, no pasa.
Y no puedo usar mi mano para torcerla, porque no podría poner ni un dedo allí…
no hay espacio para pasar con mi oreja, así que tomo una decisión…
(porque mi amada está allí y me espera)…(porque es la mujer que siempre soñé y me llama…)…Saco una navaja de mi bolsillo y de un sólo tajo rápido, me animo a darme un corte en la oreja para que mi cabeza pase por la puerta. Y tengo éxito, mi cabeza consigue pasar…Pero después de mi cabeza, veo que es mi hombro el que queda trabado. La puerta no tiene la forma de mi cuerpo. Hago fuerza, pero no hay remedio, mi mano y mi cuerpo han pasado, pero mi hombro y mi otro brazo no pasan…
Ya nada me importa, así que…retrocedo, y sin pensar en las consecuencias, tomo envió y fuerzo mi paso por la puerta.
Al hacerlo, el golpe desarticula mi hombro y el brazo queda colgando como sin vida, pero ahora, afortunadamente, en una posición tal que puedo atravesar la puerta… ya casi…casi, estoy del otro lado.
Justo cuando estoy a punto de terminar de pasar por la hendidura, me doy cuenta de que mi pié derecho se ha quedado enganchado del otro lado.
Por mucho que fuerzo y me esfuerzo, no puedo pasarlo. No hay caso, la puerta es demasiado angosta para que mi cuerpo entero pase por ella. Demasiado angosta, no pasan mis dos pies…No lo dudo. Estoy ya al alcance de mi amada. No puedo echarme atrás…Así que, agarro el hacha y apretando los dientes, doy el golpe y desprendo la pierna. Ensangrentado, a los saltos, apoyado en el hacha y con el brazo desarticulado, con una oreja y una pierna menos, me encuentro con mi amada.
Le digo:-Aquí estoy, por fin he pasado. Me miraste, te miré y me enamoré. He pagado todos los costos por tí. Todo vale en la guerra y el amor. No importan los sacrificios…valían la pena si eran para encontrarse contigo…para poder seguir juntos…juntos para siempre…
Ella me mira, se le escapa una mueca y me dice:- Así no, así no quiero…a mí me gustabas cuando estabas entero.
Sólo por amor. Jorge Bucay

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Sabemos que se puede, sabemos que es cuestión de intención, sabemos que hay que conectar con los recursos y continuar avanzando, pero … también sabemos que es difícil.

Desde Cristina Muñoz Positivate ®: Psicoterapeuta homologada Sanitaria, Coach Ejecutivo y Personal y  Trainer experimentada en Potenciación de Recursos Personales, existen muchas formas de acompañarte a que construyas la salida, TU SALIDA.