Terapia de Pareja

 

Caminamos sól@s por la vida, nos hacemos mayores con nuestras costumbres, con los hábitos que traemos de casa, con las ideas que algún día heredamos y no sabemos muy bien por qué.

Tenemos la vivencia de que nuestras reglas ( las que había en nuestra casa) son las que “deben” ser; o por el contrario, las rechazamos tan profundamente que cualquier acercamiento a éstas nos produce un absoluto rechazo y no somos capaces de entender que para el compañer@, son tan esenciales como para nosotr@s las nuestras. Y entonces llega el desencuentro.

La pareja es la persona que comparte tu vida, es nuestro mejor aliado, es nuestr@ compañer@; la pareja es el refugio del dolor pero también la forma de liberar la rabia contenida, relacionada con algo tan sencillo como un mal día de trabajo, con una mala noticia o con alguna herida abierta que jamás logramos cerrar.

A veces no nos damos cuenta de que la persona que tenemos  en frente es aquélla de la que una vez nos enamoramos; proyectamos emociones negativas, dolor, sobre aquél@ que está intentado acompañarnos. Nos olvidamos de que la clave del mantenimiento del amor es precisamente el respeto y apoyo mutuo, se nos olvida que la persona que tenemos a nuestro lado es un ser dinámico que sufre y cambia cada día tal como lo hacemos nosotr@s mism@s.

A lo largo de la vida de una pareja se producen situaciones críticas, desencuentros,se pierde el bienestar, surgen dudas sobre la conveniencia de continuar con la relación, se produce falta de comunicación…

Normalmente tendemos a buscar la culpabilidad y la razón de lo que está ocurriendo en una de las partes de la pareja, porque no tenemos recursos para comunicarnos de una forma más sana, o desconocemos cómo abordar un conflicto.

Tal vez nos falta empatía y nos ciega la rabia de “la razón”, que a veces se convierte en lo más hiriente de una relación y a la vez lo menos importante.

Sin embargo, siempre que existe un problema de pareja, la responsabilidad es de ambos miembros de la misma, si el equipo no funciona es porque ambos están“saboteando el juego”.

Por ello, es necesario reconocer qué procesos están ocurriendo, tanto visibles como más profundos, para reconducir la situación, ya que, como consecuencia de estos desajustes, de la sensación desoladora de sentirse incomprendido pueden surgir algunas dificultades como:

  • Dificultades de comunicación
  • Problemas sexuales
  • Dificultades para afrontar los cambios del ciclo vital
  • Ruptura de la pareja
  • Problemas de celos

El abordaje de la pareja es desde el profundo respeto por las ideas de cada uno, por los valores propios, por la unidad que forman.

Buscaremos juntos los elementos “rescatables” e intentaremos conectar con aquéllas emociones hermosas que tal vez estén en algún rincón de nosotr@s mism@s pero las hayamos olvidado.

El acercamiento siempre ha de ser sensible, suave, dinámico. Los juicios, la razón, ganar cada batalla perderá importancia, el objetivo es abandonar la sensación de propiedad y reconstruir la sensación de pertenencia: de que juntos formamos algo más grande, y elegir, en consenso, que camino queremos seguir.