Terapia para Adolescentes

 

ADOLESCENTE2Revolución hormonal, ganas de vivir, sueños que se forjan dejando a veces muy lejos la realidad; cambios en el cuerpo, en los sentimientos en las formas de ser, sentir y vivir.

Dudas, confusión, sientes que te comes el mundo, crees que ya sabes de qué va esto de la vida, que ya estás preparado para todo y aún ni siquiera te has caído por primera vez.

Cambian tus dimensiones, tus formas, tu cerebro se transforma, crece, se expande, las neuronas “andan solas”; sientes en el mismo día el abismo del fracaso y la explosión de la primera mirada que hace que un calambre recorra toda tu piel. Descubres tu cuerpo y qué sientes con la primera caricia, exploras tu propio placer quieres saber más y más.

Existencialismo a borbotones, imágenes mentales contrapuestas, ideas que no encajan: no sabes cómo sentirte.

Ser adolescente es muy difícil, están constantemente la la búsqueda de sí mismos y de su propia identidad, no saben hacerlo de otro modo.

Les cuesta canalizar, los impulsos son sus peores enemigos y sus primeras traiciones reales empiezan a surgir. Y en medio de todo esto, se sienten incomprendidos, porque no saben cómo hacerse comprender.

Esta vorágine de emociones, en ocasiones, no es asumida adecuadamente por los propios adolescentes, por las familias e incluso por los amigos, lo que hace que dentro de la persona, haya, además de los que le corresponden, aún mas conflictos que resolver.

Todo esto es ser adolescente. También es pasar de ser niño a adulto, pero mientras eso sucede por fuera, a veces nos olvidamos de todo lo que pasa por dentro, les pedimos que sean adultos, pero los tratamos como niños.

Con cada adolescente, trato de volver a ser adolescente: no sabe cómo estar triste, y puede que por eso manifieste rabia; no sabe asimilar un rechazo, y por eso puede que pase horas sin hablar… y a veces los papás y las mamás tampoco saben qué y cómo hablarles, cómo llegar  esa conexión íntima que les faltaba, cómo decirles que corren peligro de sufrir sin que suene a crítica o riña.

El abordaje de la adolescencia ha de ser amplio, sin prejuicios, sin presuponer, lejos de los estereotipos y usando su lenguaje. El adolescente necesita sentirse comprendido por alguien que no vaya a juzgarle por lo que piensa o dice.

A la vez, es importante trabajar con la familia, pues los padres necesitan entender, ponerse en la piel del niño que ya no es niño y desarrollar nuevos espacios y formas de conexión y comunicación, aceptar que no es que los necesiten menos, sino que esta necesidad se ha transformado.

Acompaño al adolescente a encontrar su lugar, a disminuir los síntomas desagradables que pueda tener, a encontrar un sentido y a ajustarse a todos los cambios que inevitablemente sufre y  que pueden generarle problemas como:

  • Problemas en la relación padres-hijos
  • Timidez en las relaciones interpersonales
  • Depresión
  • Autoestima
  • Trastornos de alimentación
  • Tics
  • Ansiedad
  • Agresividad
  • Problemas sexuales
  • Consumo de sustancias

La aceptación incondicional y llegar a sentir el máximo respeto por ellos mismos serán la llave que abra la puerta del cambio.